▬A line allows a progress, a circle does not. ○

2.10.10

Carta a la miseria anti-humana qe me robo el celular:

Yo te recuerdo.
Llegué eufórica y acelerada a la parada, y estaba sola conmigo, fumando compulsivamente, masticando chicle, pensando pensamientos de chica...
Pero la soledad en una parada de omnibus no dura mucho; en menos de 5 minutos ya estabas ahi, sentado en ese bancucho metálico y frio como tu cruda accion futura.
Tu campera negra y roja no me llamó la atencíon; ni siqiera volteé para ver qién mierda eras, o si eras joven, o viejo, o si eras vos el qe tosió exageradamente  y me hizo creer qe era un chiste.
Yo estaba demasiado ocupada con mi celular, mi V3 con la pantalla delantera rajada DOS veces (formando un hermoso triángulo; los triángulos siempre fueron mis figuras geométricas favoritas...), viendo la hora, tratando, cada vez qe el marcador electrónico cambiaba, de divisar a los minutos y segundos huyendo de mí hormigueantes, efervescentes... Pero en vez de aqello, tardaban en pasar. Yo pensé qe me lo hacían a propósito.
Llegó el micro justo cuando había decidido tomarme un taxi. Como vi el micro dije "bueno, tomo el micro... total..."
Cuán diferentes hubieran sido las cosas si hubiera subido al taxi qe había pasado delante de mi con su celestial luz de "libre" encendida unos 34 segundos antes... Pero no; el karma me tenía qe cagar otra vez.
Subí, pedí el de $1,90 como de costumbre (no sin antes saludar al chofer; siento qe se ponen contentos cuando alguien les precede el precio del boleto con un "hola, qé tal...").
Vos también subiste; mientras qe todo el mundo había tomado el micro qe pasó antes del 19, el 18, qe hace exactamente el mismo recorrido y yo rechacé porqe había mucha gente y mis zapatos no eran adecuados para la aglomeración, vos te qedaste inmovil en tu helado-metálico sostén, a mi par.
Caminé temblorosa por el pasillo, el movimiento hacía qe mis suecos de madera... SUECA! resvalaran por la alfombrita de franjas plásticas, y me dispuse en seguida a sentarme al lado de QIEN FUERA con tal de tener un asiento.
Bueno, a decir verdad, seguro mi amado V hubiera estado a salvo si me hubiera sentado con los señores de capucha y la anti-melodía monocorde "sonando" (si es qe eso "suena" y no gime, o ahuya, o llora, o se qeja de existir...), pero mis estúpidos prejuicios clasistas me dijeron "sentate sola".
Lo qe mis estúpidos prejuicios clasistas no planearon fue qe vos, desconocido cuyo rostro jamás vi (agradecele al barba hijo de puta) te sentaras al lado mío de un modo descortez, ya qe había muchos otros lugares antes del mío donde te podrías haber sentado.
Yo me sentí incómoda; desde qe salí de mi casa tenía una especie de mal presentimiento, según mi rpofesora de psicología "ansiedad" (maldita señora, ahora cada vez qe alguien dice la palabra "emocion" no puedo evitar comenzar a recitar la definición mentalmente, como si un exámen estuviera por acosarme), pero jamás creí qe mi ansiedad fuera a actuar con una manifestación posterior. Simplemente creí qe deliraba, una vez más...
Llegado el transporte público con tanto glamour como higiene al centor de la ciudad, todos se pusieron de pie para hacer la típica primer parada super reqerida de plaza San Martín.
Vos ni te inmutaste.
Yo tenía la vagancia a flor de piel, tal vez por mi segundo día, tal vez porqe sí... Pero no qería caminar una cuadra de más treapada a mis zapatos (qe por cierto eran suecos, y muy altos), asíqe mi determinación final era bajarme en 49, caminar a la parada de taxis de la facultad de Derecho y tomarme uno (un taxi eh).
Entonces, para llevar a cabo mi estrategia dada al ocio esperé a qe todos bajaran.
Yo supuse qe bajarías después, ya qe no te habías arrastrado con la masa inuniforme qe reptaba hacia el timbre, como disputando el deber. Pero no me importó; me paré en el semáforo y te paraste vos, pensé qe me ibas a ceder el paso, pero no, me secundaste hasta el timbre, y ahí te bajaste, después de mí, claro.
Todo el viaje estuve mirando la hora en mi celular, como buscando un milagro de chips, o algo así... Pero una cuadra después, cuando ya había logrado colarme en la fila de espera de taxis y había discutido con un tachero porqe me decía qe fuera al auto de adelante y no me entendía qe estaba ocupado y qise buscar la dirección de mi destino, vi qe jamás podría volver a buscar milagros en mi amado V3: ya NO estaba.
No. No estaba.
En ninguno de los dos bolsillos de mi saco azul, ni en el vestidito verde con puntitos blancos qe tenía, ni en el jean, ni en la cartera, ni tirado por alguna parte del taxi, ni en manos del algo viviente qe me abrió la puerta del taxi a cambio de una moneda... NO ESTABA.
No sé si lo primero qe sentí era qe me moría o qe qería llorar.
Creo qe fue peor aun: fueron ambas.
Después, dejando de lado qé mierda iba a hacer respecto al lugar desconocido a donde debía ir (no te lo pienso contar, esta es una carta para putearte, no para contarte mi vida privada-pública) me pregunté qñe clase de pelotudo podría qerer mi celular, hecho poronga (como ya describí anteriormente), despintado, siempre sin batería, con la memoria de los sms llena...
No vas a gozar, no.
Lo único qe me regocija en estos momentos desde qe V dejó mi vida, es qe por lo menos para entrar a los mensajes de texto tenías qe saber la contraseña, y VOS no la sabés; y no importa qe cambies el chip, seguis necesitándola, y el teléfono te la va a pedir para siempre! Asíqe vos fijate qé carajo vas a hacer con él, y con mis fotos ridículas de cosas de la naturaleza siendo pervertidas por adolescentes ebrios.
Te condeno, te condeno a escuchar para siempre a Paris Hilton y a Gala...
Me cagaste el mejor ringtone de mi vida, me sacaste a Freed from desire, basura impertinente, polvo de mueble viejo!
Te condeno también a escuchar a mis amigas en grabaciones, y a la alarma despertadora por la cual el teléfono se enciende automáticamente si está apagado para sonar... a las seis de la mañana con "Agamenón" de fondo!
Pero lo qe más me duele no es Gala, no son las fotos, no es mi carcacha con estigmas de cuando se me ocurrió hacerle un cebrado con fibrón indeleble plateado; no.
Mi mayor pesar de todo este asunto es qe hacía poco le había incorporado un tattoo a V también, para qe no se sintiera excluido de mi.
Era la mejor mini-imágen qe una piba podía dibujar... Pegada con boligoma... Pintada con fibritas y lápices...
Los tres círculos de los colores primarios mezclándose para hacer los secundarios, ahora lloran en manos de un degenerado qe no tiene corazón ni contemplaciones como para no apoyar a V del lado trasero para no dañar la imágen. Hasta seguro la arrancaste, porqe sos un hijo de re mil putas.
Fijate... Menos mal qe no te vi la cara, porqe si te volviera a cruzar, te lloro encima y te moqeo. Forro. Me arruinaste.
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Por otro lado, me hizo bien ventilarme por dos días y vivir una experiencia "without-phone".
Desde los 11 años qe un celular me persigue a donde voy... Y desde los 11 años qe no me dejan en paz.
Salir sin tener el problema de alguien llamándome para ver dónde coño estoy (específicamente los responsables de mi nacimiento), sin tener la paranoia de qe me llamen porqe es muy tarde... es incambiable.
pero sos un forro de mierda, y te desprecio, y ojalá leas esto (si es qe sabés leer).
Y sino, no lo leas un carajo, qé me importa qe alguien como vos lo lea... Pero qe sirva de advertencia para qe formemos un grupo de anti-choreo de celulares con mucho valor afectivo.

(Fin de tu carta, retirate YA de mi blog)

2 comentarios:

mensajes claro dijo...

Es verdad el robo de celulares sucede en todo el mundo .

Wanted dead or alive dijo...

jajajajaja amo como escribiiiiiiiiiiiiiiis