▬A line allows a progress, a circle does not. ○

7.10.10

Redacción sobre el sentido de la vida para filosofía. Mix Sartre-Nietzsche-Mar fumada

Café humeante, tarde gris de lluvia, llamada telefónica que irrumpe la nada mental que me acosaba.
Decidí salir a pie; no sabía si era para tener un minuto a solas conmigo o para librarme de los ruidos de los otros medios de transporte, que me recordaban que no podía evadirme mediante música o algún otro aparato.
Por más que traté, la situación me encaró de frente, y rápidamente quedó evidenciada la falta de motivación a la que me veía expuesta.
Cuadra tras cuadra, el verde desteñido de los árboles ya no perturbaba mi visión, y podía ver exclusivamente en mi interior.
Buscando, me confesé la verdad que agitaba lo más recóndito de mí: no terminaba de tener en claro quién era.

Yo uno: -¿Quién sos? Es una pregunta muy obvia...
Yo dos: -Tan obvia que no le encontrás respuesta, pero ya que te resulta tan fácil, contestame con la misma petulancia quién soy.
Yo uno: -Bueno, empecemos porque vos sos yo, y yo soy vos, convivimos con los mismos pensamientos, aunque nuestras ideas puedan diferir.
Yo dos: -En mi opinión no somos la misma persona, tu modo de actuar es tan inmoral, tan atrevido... Me disgusta demasiado, y quisiera eliminarte. Estaría mucho mejor sin vos.
Yo uno: -Vos sabés muy bien que el fin justifica los medios, y la situación no podía seguir así mucho tiempo. Cuando uno quiere algo, tiene que estirar la mano y alcanzarlo... Es así de simple. Así ganás prestigio, admiración, y la doble ventaja es que siempre lográs lo que querés.
Yo dos: -No podés pretender ir por la vida pisando la cabeza de las personas que a tu criterio se interponen de algún modo en lo que querés lograr; no es correcto... Y solo te da prestigio para el tipo de personas con la misma mente retorcida que tenés: una manga de ignorantes que excusan sus propios actos echándole la culpa a los demás...
Yo uno: -Pero gano prestigio. Comprendo que no puedas siquiera entenderlo. No todos nacimos para el éxito...
Yo dos: -Es el colmo oírte diciendo tales tonterías. Nadie nació para nada. Yo aspiro a la libertad de ser quien quiera ser.
Yo uno: -Así no vas a lograr ser nada ni nadie... Vas a estar muriéndote y te vas a seguir preguntando quién sos.
Yo dos: -Error. Así tengo libertad. No hay nada predeterminado para mí, nada que trabe mi camino a la hora de obrar, tanto para bien como para mal. Me tengo simplemente a mí, no hay dioses de por medio que inventen mi esencia. Mi esencia precede a mi existencia y la hace perfecta. El día que muera, será el día en que sepa quién soy verdaderamente. Mis múltiples seres van a dejar de correr para congelarse en uno, y ese seré: el último que fui. Para ese día ya no vas a estar conmigo.
Yo uno: -Siempre te voy a acompañar. En todo lo bueno hay algo malo, como en todo lo malo hay algo bueno. Sos equilibrio entre tu deseo de ser alguien y la realidad de que no sos nadie y no vas a serlo hasta que mueras.
Yo dos: -Siempre no existe; por vivir como viví todo este tiempo me condené a someterme a tus caprichos, pero puedo domesticar mis pasiones...
Yo uno: - ¿Y quién te dio esa capacidad? No entendés que la vida es para vivirla... Uno no tiene la culpa de ser como es; uno simplemente es, y punto. Ahí se terminó todo.
Yo dos: -Mi libertad me hace exclusivo amo de mis actos, no necesito inventarme alguien más grande o poderoso que yo solo para refugiarme y no tener que reconocer que me siento mal conmigo mismo ya que no hay nadie mayor que nadie, ni más poderoso. Nada me perturba mientras vos estés lejos de mí. Nací y ahora decido que puedo ser libre. Puedo seguir sin vos en el medio de mi camino.
Yo uno: -Bueno, podemos hacer un trato, ¡pero no me borres! Puedo ser un poco mas cristiano... Puedo arrepentirme luego de actuar... Confesarme con Dios...
Yo dos: -Dios es tu mayor dictador si aceptás el juego de que Él va a pagar tus platos rotos. Es tan cobarde de tu parte... Por miedo a ser finalmente, seguís fielmente al titiritero. Dejás tu existencia en manos de otro que te use y te diga qué esencia tener, cómo llamarte, a qué dedicarte...



Yo uno: -¡Pero yo quiero ser alguien! Yo quiero llegar a algo en esta vida, yo quiero trascender, que se me recuerde... ¿Cómo podría lograrlo si no creo en nada ni en nadie? ¿Cómo voy a encontrar mi vocación si no puedo oír el llamado interno que me motiva y me manifiesta para lo que nací en esta vida?

Yo dos: -Tenés que empezar a figurarte que en esta vida estás en potencia de hacer lo que quieras, y que de lo que quieras vas a tener que responsabilizarte, ya que lo que uno quiere lo puede hacer o no, y no hay nada como domarse. Porque nadie va a poder decirte qué hacer y cuándo. No existe tal vocación, ni trascendencia, ni llamados internos a nada que no sea el bien para ser, sin juzgar.
Yo uno: -Ahí fallaste, me estás juzgando desde que comenzamos a caminar.
Yo dos: -Pero vos sos parte de mí, mal que me pese. Y como sos mío, puedo hacer con vos lo que quiera. Sólo necesito un poco  más de determinación para poder destruirte; mis pasiones jamás van a vencer a lo que algún día seré en sí. Si yo te dejara existir y tu existencia estuviera desligada a la mía, solo te preocuparías por ser para sí, para vos mismo, y te definirías por tus deseos. Creerías erróneamente que sos tus deseos, y terminarías diciendo que sos una profesión o un título universitario. Todo el tiempo anhelarías ser, y no entenderías jamás que entonces deberías ser una totalidad, y querrías compararte con algún Dios en el que creés... Harías un caos de mí.
Yo uno: -No me podés dejar morir... ¿No hay algo en tu interior que te diga que está mal dejarme morir?
Yo dos: -No, al contrario. Así como Dios murió y nos dejó libres, vos sos el dios, peor perverso, y debés morir para que yo sea libre.
Yo uno: -¿Qué estás queriendo decir?
Yo dos: -Que vos sos Dios, y yo la libertad. Juntos no podemos coexistir. O me someto, o morís.

Dejé escapar la última gota de aliento: había llegado a mi destino.
El sol había salido, el parque se paraba ante mí imponente.
Ya acomodada en un banco, dejé mi bolso a un costado, miré al cielo, y una voz en mi interior me dijo:
            -Dios ha muerto, por lo tanto, sos libre.


No lo disfruten nada, se qe lo van a hacer igual-

1 comentario:

roo dijo...

Me encanta jajaja.
Beshote =)