▬A line allows a progress, a circle does not. ○

18.6.11

II

El Philip se revoleaba, involuntario, entre nuestras bocas secas de humo.
La verdad siempre preferí Marlboro... pero estando ahí, tan cerca de la perfección posible, qué más daba?
El clack-clack-clack de nuestros pies derechos, moviéndose frenéticamente como colas de perros alegres, sordamente sonoro, como en coro, era un motivo más para sospechar ese espejo que cada día se me hacía menos incierto.
No podría decir si intercambiábamos palabras... tal vez era más que eso, con menos ruido, pero con tanto oxígeno.
La aveninda se ennegrecía cada vez más, lentamente. Las rimas de verano desteñidas por la vejez, cambiando irremediablemente con el curso de lo que llamábamos por simplificar 'estaciones', marchaban callecita arriba en la tarde de un sábado, ese sábado...
Pasaba, pasaba la gente... ignorantes actores secundarios de lo que era para mí el cielo y las manos todo junto. Honradez de ser partícipes sin saberlo, de algunos desvelos voluntarios de abriles eternos.
Qué haría yo, incansable buscadora de magia, sin la alquimia de las miradas-maremoto que disparaban tus ojos inconscientemente contra el oleaje de mi frente blanca?
Todo se disolvía en la sacarina de nuestros cafés, y la ciudad no tenía ese tinte blanduzco, gomoso, que le da el agua a todo... pero yo quería nadar en cemento, cortar el aire y dividir el horizonte, y marcarlo infinitamete junto a vos, fuente de inspiración intensa que al dejarme sin aliento me quita toda posibilidad de expresión oral.
Termino siempre divagando, me pregunto si será tu secreto.
El viento me mecía más y más a mi mundo onírico; embelezada me entregaba a la compresión repentina de versos releídos más de mil veces, que tu simpleza reducía a nada, a unicuidad, a naturalidad, a respirar.
Estabas deteniendo el tiempo, y mi cosciencia flotaba como embobada entre tus colores puros, mezclándose, coplementándose, y con cada exhalación la raíz se ahondaba un poco más en mi alma inmortal, pequeñamente inabarcable pero que vos abarcabas.
Tus  ojos... retomando siempre desde un absurdo stand by que hacía mentalmente para no perderme tan rápido... estás aquí, pero estás mas allá de lo que puedo ver, y quiero que me lleves con vos.
Ah, vigilia interminablemente placentera de pensar y recordar, solo por no poder volver allí.
Insistente capricho de tardes de bar, de querer encontrar tu boca con mi boca, de descubrirlas in fragantti, olvidadas de lugares, de personas, de mundos y de guerras, de razones y de paz.
La paz no podía ser otra que aquella, y no buscaba más.
Reloj, gota espesa de minutero, virtual susurro de que a pesar de la magnificencia de las flores que pintabas con tus dedos cada vez que me rozabas, llegaba la pausa, la purga de conejos rosas que se alejan mientras me alejo con el micro, y que confunde cada uno de los momentos haciéndolos una gran atmósera bañada en luz naranja.
Anhelos, corazón. Anhelos de respirarte, de inundar mis pulmones de vos para que circules por mis venas y me hagas sentir más viva que nunca, más viva que yo y que vos, dos en uno y uno en dos.
Será posible que te sienta siempre detrás de mí, y solo gire la cabeza para confirmar que no estás?
Y sin embargo una brisa me responde, y me hace sospechar que sí.
Y entonces solo hojas secas, solo remolinos a mi alrededor, solo veredas despobladas con historias tatuadas, y enteramente vos en todos mis sentidos una vez más.
Lo que en realidad me apenaba era no poder encontrar las palabras, no poder fundirlas con los tiempos, no poder soltarlas y dejarlas pasearse entre nosotros dos para que vayan y  vengan a gusto, y toquen tus pestañas, y jueguen con tus mejillas, y te besen el pelo, y se revoleen de boca en boca como el Philip que se terminaba de consumir, y se reducía a filtro y fuego una vez más.

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