▬A line allows a progress, a circle does not. ○

17.8.11

XVIII


Creo que esta vez sí crecí.
A pesar de todos los sucesos, de todas las secuencias metales de estos últimos... 4 meses?
Sentía que indefectiblemente iba a perder algo. Algo así como una parte de mí; una parte de ese todo iría a huir corriendo, se desprendería, se arrancaría, y la memoria de los buenos tiempos se borraría para siempre convirtiéndome sin remedio alguno en un ser gris, llano, sin emoción, sin nosequé.
Y día tras día en ese largo tiempo-Mar languidecía un poco más, hundida en mis ideas; me sentía morir Mar-hora tras Mar-hora, Mar-minuto tras Mar-minuto.
En vez de ver el cielo veía algo que se apagaría pronto y jamás podría volver a miraar con a misma inocencia, con la misma sencillez naïf que me hacía tan feliz.
Creía que iba a tener que pertenecer a esa sociedad de gente que corre con caras largas, abrumada en tareas, cálculos mentales, trabajo; ese qué-vamos-a-cenar insoportable, esa programación asquerosa que se lee en los semblantes tristes de todos aquellos que olvidaron el placer de dejarse librados al azar.
Pensaba en hacer listas y listas de las cosas que perdería, de las cosas que no me volverían a pasar, de todas las ideas que no volvería a tener, de todas las ideas que no tendría. Quería tenerlas lo más pronto posible, para poder redactarlas y dejar una constancia escrita a mi futuro-yo de que alguna vez había sido Mar-menor, Mar-mar.
Y sin darme cuenta, todo el tiempo que duraron esos pensamientos en mí estuve sumergida en ese letargo, en esa mierda, en esa paparruchada que de afuera parece madurez, y pequé contra mí misma, y me senté a esperar el día  sobre una piedra, en medio de un desierto urbano donde nadie me veía, pero sobre todo donde yo no veía a nadie más ni nada más.
Saqué fotos de la lluvia, de los pájaros refugiándose entre las ramas, de la gente corriendo por las calles debajo de mi balcón, y olvidé que esa no era la verdadera historia.
Hasta que el tiempo-Mar pasó, aunque mucho más despacio que el tiempo, pero pasó. Y llegó. Y acá estoy, sintiéndome, un día después, más viva que en los últimos meses, más colorida, más Mar, menos tiempo.

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