▬A line allows a progress, a circle does not. ○

5.1.12

Me gustaba leer a Julio hasta las lágrimas.
Esas horas muertas de las noches insomnes en las que los cigarrillos eran pocos, no como las invitaciones rechazadas.
Para copas dolía la cabeza; para tés y cafés hastío, y así me pasaba las noches yo, atrapada en mi pequeño mundo de paredes blancas y pizarras de corcho pintadas y dibujos pegados a las puertas y ventanas.
No aceptaba compañía, cuanto mucho mi perro, o un vaso con agua, o la risa que tiene el verano cuando es de noche, o la música, o yo misma (y eso era demasiado, y solo ocurría en escasas y salteadas ocasiones).
No buscaba evadirme, simplemente sucedía, y no iba a ejercer ningún tipo de fuerza para que no pasara eso de perderme, ni eso de los recuerdos, ni eso del llanto que me veía impedida a derramar, ni eso de las hojas pintadas pero en blanco, ni eso del cenicero lleno y las no-ganas de vaciarlo.
En realidad a veces sencillamente no encontraba excusas válidas que sirvieran a ese pobre y maltrecho orgullo mío para permitirse llorarte.
Ya no me acuerdo, porque no quiero, pero eso significa acordarse más, acordarte más, doblemente, hasta triplemente, infinitamente...
Del otro lado del mundo, o a solo unos kilómetros, o a unas cuadras, o a unos centímetros, me ves y me des-ves como si tu presencia durara solo lo que vos delante de mí, sin saber cuándo estás o dejás de estar para mí.
Quisiera acusarte de sentir lo mismo, realmente.
Pero eso es imposible, tal vez en todos los universos paralelos, en todas las realidades, en todos los meccanos, en todas las dimensiones...

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