▬A line allows a progress, a circle does not. ○

11.8.12

La verdad es que no estoy enojada. Las palabras quedan demasiado grandes tal vez para relatar los últimos sucesos... pero voy a tratar de hacerlo, solo para sentirme un poco menos vacía.
Las heridas tal vez estén demasiado frescas todavía...
Pero para que esto tenga sentido, es necesario que sepas que te estoy hablando a vos. VOS. V-O-S.
Despertaba de lo que creía que era mi vida, por un ruido extraño, para descubrir que tan solo era un sueño (sí, otro puto sueño donde todo es megasensacionaldecoloresincreíblementemaravillosoperopocoverídico).
Realmente no quería levantarme. Tenía un mal presentimiento (más allá de que no se puede tener un buen presentimiento cuando uno se despierta temprano para ir a rendir química un sábado a la mañana... completamente inmoral, sin contemplaciones, totalmente desatento para con los alumnos... creo que el centro debería hacer algo al respecto... CLARO).
Preparé mi nutritivo desayuno de todas las mañanas, mi fluído vital (estoy practicamente segura de que si me sacan sangre, va a salir solo café, y como jamás me sacaron sangre nadie puede decirme lo contrario).
Desayuné frente a la PC  (sano, muy sano... juventud le llaman), solo para escuchar música y no pensar en todo lo que debería haber estudiado y por motivos más que obvios (léase: insuficiencia de materia gris, falta de neuronas, bajo nivel de comprensión, o... "limitación de las capacidades") no estudié.
Salí, tratando de ser optimista, moviendo la cabeza al son de la música en mi flamante vehículo (la bicla, la bici, la wachi-bici, la turreantemente-turrera-turreadora-wachi-bici) y aterricé en ese lugar donde nada, ni siquiera el tiempo, puede llegar (no es joda, ahí todo pasa en slow-motion, todos se mueven en cámara lenta, y las mujeres de la ventanilla de alumnos te dicen "linda" y te tratan bien, preguntándote qué necesitás mientras te regalan sonrisas confiables).
Entré a rendir... vamos a obviar esa parte, fue demasiado traumática como para que tenga ganas de revivirlo en letras que para un chino, por citar un ejemplo, no tendrían ni el más mínimo sentido (qué loco, no? yo acá veo palabras, pero tal vez alguein de otro país, con otro alfabeto, no vea nada. yo acá veo sudor, lágrimas y sangre, mientras que para un gran procentaje de la población solo es desperdicio de espacio con simbolitos chistosos, sin sentido... tal vez piensen que estoy contando un chiste sin fin, como el de la vida, como el de nuestras vidas, como el de mi vida...)
Minutos finales al límite del horario para entregar la mier... el parcial, el parcial. Llueven conocimientos! De repente recuerdo fórmulas, invento signos y compuestos dudosos, no me alcanzan las manos para escribir, ni las únicas 3 neuronas de las que dispongo (dos que sirven, y una encargada de molestar el funcionamiento de las dos que sirven, proceso que pasa practicamente todo el tiempo, causa por la que parezco estúpida a casi toda hora del día). Lluevan, conocimientos, lluevan! -Oh my Lord, parece que he sido escuchada... pero... qué es ese...? (ventana, ubicación estratégica: si las cosas se ponen difíciles, solamente se salta al costado. Resultado: un par de costillas rotas, raspones, un brazo fisurado tal vez?).
FLASH! relámpago. El ruido de lluvia no era el de mis conocimientos ocultos aflorando para salvarme en un momento clave, simplemente era la restauración del balance hídrico del planeta tierra... forros.
Luego de entregar y correr, me subo resignada a la bici, bicla, wachi-bici (y me olvidé todas las otras...) y pedaleo.
En una de las cuadras próximas a calle 1 me di cuenta de que era completamente absurda la situación. Cómo puede ser que lleve esa cara de orificil anal cuando en realidad me gusta la lluvia? Qué más poético hay en esta vida que andar en bici bajo la lluvia, cantando muda entre lady ella y morrisey? Chica tonta, las ciencias exactas modifican tu comportamiento, qué básica que sos!
Pocas cuadras me separan ya de mi destino, y yo sigo moviendo la cabeza, moviendo la cabeza, moviendo la cabeza.
Y ahí fue cuando apareciste.
Te vi doblar desde una de las calles perpendiculares, pero te ignoré.
Me pasaste, me superaste en velocidad (por motivos obvios), y decidí ignorar tu presencia.
Quién diría... Quién diría que eras tan gil como para no saber manejar, y desconocer las reglas básicas del tránsito?
Quién diría que ibas a ser tan ignorante como para pasar por alto el uso de las balizas? Seguro que no tenés ni la más puta idea de qué mierda son las balizas, idiota!
Es más; seguro sos tan pero TAN gil, que ni siquiera te importó que yo iba atrás tuyo, como una pelotuda, pedaleando y mojándome la ropa, moviendo la cabeza.
Entonces pasó, pero me llegó con un terrible delay: se te ocurrió parar en medo de la cuadra, como si nada, sin avisar, sin contemplar que yo iba atrás y que no soy un fantasma, ni el autobus noctámbulo, ni alguien que puede volar, ni alguien de goma, ni una masa de agua con formita humana (o cuasi-humana, debido a la capucha peluda y a que no me atrevo a decir que soy humana), ni... ni nada.
Tuve que doblar de repente para esquivarte (a vos, criatura de fierros inmundos pintarrajeados de un color de muy mal gusto, bestia mecánica asquerosa que simula ser una persona y servir para nobles empresas, a vos, yo no ignoro los materiales que te componen, pero realmente merecías que te chocara y minimamente te desprendiera la patente), mi rueda resbaló con uno de los rieles de la vieja vía por donde circulaba el tranvía, y yo caí durante la media cuadra que faltaba hasta la esquina.
Me deslicé sobre mis jeans y mis zapatillas de lona, mi campera, mi bolso, mi no-conocimiento y finalmente, mi bici, y obviamente me raspé una mano (la mano mala).
Y vos ni siquiera fuiste capaz de ver si me había pasado algo, de pedirme disculpas, de gritarme "flaca, estás bien?" desde tu comodidad capitalista (boah pará Marx!). Te quedaste ahí, mientras yo me levantaba y un tipo desconocido me decía "hija, hija estás bien?". Sí, señor, estoy bien, el que no está bien es usted, porque yo no soy su hija, pero gracias por ser atento.
Y nada, seguí pedaleando, llorando, para no olvidarme de cómo se llora, hasta que llegué a casa. Y es el minuto de hoy que todavía no puedo putearte cara a cara.
Sobreviviste esta vez, conductor irresponsable.

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